miércoles, 26 de junio de 2013

El Pasar de la Experiencia.

8 comentarios:

  1. La traducción de la palabra experiencia es "lo que nos pasa", la vida es el "pasar de las torpes o inútiles tentativas que nos permiten elaborar el sentido o sin sentido de lo que nos pasa". El "pasar" exige el acontecimiento de algo que "no soy yo", esa es la primera condición, algo que no depende de mí, ni es una proyección de mí mismo.

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  2. "El pasar" es un paso, un recorrido, una aventura, un viaje incierto.

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  3. El PASAR en la experiencia asume una peligrosidad, ya que la implica incertidumbre, un riesgo, un peligro.
    El sujeto de la experiencia en principio no es activo sino pasional. La experiencia no se hace sino que se "padece".
    Aclaración: al decir que el sujeto no es activo se refiere a un sujeto receptivo, no pasivo.

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  4. El PASAR DE LA EXPERIENCIA: experiencia de "algo" exige "pasar" de una cosa que no soy yo..., exige pasar de un acontecimiento que no dependerá de mí. Dejar que algo NOS PASE. porque el lugar de la experiencia SOY YO.

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  5. El pasar de la experiencia es un recorrido en movimiento. Es la incertidumbre de no poder anticipar resultados. Es ponerse en riesgo, en peligro. Es caminar sobre una superficie sensible que deja huella.

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  6. La experiencia es lo que nos pasa, es decir, lo que ya sabe, piensan, sienten, etc.
    Pero en realidad no soy yo, sino que es mi experiencia, mi exterioridad, el éxtasis. Por lo tanto no está la presente la experiencia si no hay algo extraño a mí. Pero a veces nos tranquilizamos si reconocer su nombre y asi no huimos del desasosiego.
    En cuanto a la escuela, la maquinaria escolar funciona, nombrando, definiendo, y se convierte en enemigo de la experiencia. Pasa a ser una ajenidad, que tiene que ver con lo ajeno, con lo que no es mío. La experiencia es lo que nos pasa.

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  7. La EXPERIENCIA como "lo que nos pasa".
    y, en palabras de Larrosa, "qué es la vida sino el pasar de lo que nos pasa y nuestras torpes e inútiles tentativas de elaborar el sentido o el sinsentido de lo que nos pasa".

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  8. Larrosa separa claramente experiencia de práctica. Y eso significa la necesidad de pensar la experiencia no desde la acción sino desde la pasión, desde una reflexión del sujeto sobre
    sí mismo desde el punto de vista de la pasión. El sujeto de la experiencia no es, en primer lugar, un sujeto activo, sino que es un sujeto pasional, receptivo, abierto, expuesto. Se trata de mantener siempre en la experiencia el principio de receptividad, de apertura, de disponibilidad, el principio de pasión, que es
    el que hace que, en la experiencia, lo que se descubre es la propia fragilidad, la propia vulnerabilidad, la propia ignorancia, la propia impotencia, lo que una y otra vez escapa a nuestro saber, a nuestro poder y a nuestra voluntad.

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